La vida musical de Pablo González es un sinfín de anécdotas y pasos por los principales acontecimientos musicales cristianos de los últimos 30 años.
En esta breve pero productiva charla de café con Damián Sileo, uno de los artífices de Séptimo habla de sus orígenes, su inserción en las grandes ligas del ámbito artístico y su presente arrollador como productor musical.
Cuando allá por 1993 se dio a conocer con su primera banda, Séptimo Sello, el ambiente rockero de Buenos Aires estaba en todo su esplendor. Y cuando se podría haber sospechado que Séptimo (así pasaría a llamarse años más tarde) sería una banda más en el montón, Pablo, junto a su hermano Gastón, se encargaron de desmentir esa sospecha a fuerza de buenas canciones que derivaron en buenos discos y, en consecuencia, buenos shows.
Los ’90 sirvieron para catapultar a los González hasta alcanzar tal notoriedad que el mismísimo Dante Gebel los adoptó como su propia banda sonora. En cuanto evento que organizaba, los González estaban ahí. Pero particularmente Pablo, fue desarrollando su carrera como productor musical, lo que le ha valido diversos reconocimientos y una historia que aún se está escribiendo.
Al respecto de aquellos orígenes musicales y su crecimiento como productor, Pablo cuenta que “al comienzo fue la necesidad de armar un estudio para grabar nuestros discos, pero rápidamente nos buscaron otros artistas cristianos con la necesidad que alguien les produzca su música. En poco tiempo armamos la productora Supercielo con la que hemos grabado más de mil producciones a lo largo de la vida del estudio”.
Durante sus tiempos con Séptimo, se podría decir que Pablo González adoptó un bajo perfil, pero las consecuencias fueron directamente opuestas, dado que con el correr de los años, su experiencia fue solicitada por infinidad de bandas y solistas para que participase en sus trabajos. Ya sea como músico sesionista o como productor, el nombre de Pablo González aparece en decenas de láminas de discos y –por qué no aclararlo- cassettes. “Todo fue muy orgánico, ya que paralelamente a la vida de la banda que formamos, trabajamos en la producción de formatos tan distintos como el teatro, el cine o la televisión. Hoy en día armamos música para series y contenido en redes sociales. Pero hemos transitado por muchos lugares siempre conectados a la música”.
Las últimas dos décadas tuvieron a Pablo muy ocupado con idas y vueltas permanentes a los Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. El alto grado de exposición que tuvo por ser integrante del staff de Dante Gebel fue un cómplice perfecto para que Pablo continuara posicionándose como uno de los músicos favoritos del ambiente. Y las repercusiones internacionales no se hicieron esperar. “Con la llegada de las plataformas digitales y las redes sociales la música llega a lugares insospechados. Por eso en ocasiones pasamos por países donde primero llego nuestra obra y mas tarde visitamos. Es una sorpresa permanente saber que gente de tantas culturas distintas apoyan lo que hacemos y nos escuchan”, cuenta.
El presente de Pablo lo encuentra trabajando en la producción de varios discos en Argentina, así como el desarrollo de un proyecto solista llamado “Pabloseptimo”, que ya tiene un disco editado y otro a punto de salir. “La música nos tiene enamorados y trabajando incansablemente para ella desde la adolescencia y todo indica que seguirá así un largo tiempo más”.
El año pasado, Pablo González ganó el premio Mix’n Win 2020 en un certamen donde participaron más de 2000 productores musicales que presentaron sus trabajos de mezcla artística. A continuación, el video con la muestra: